Apendicitis Aguda

El apéndice es un órgano del tamaño de un dedo que está adosado al intestino grueso en la parte inferior derecha del abdomen. El interior del apéndice forma una especie de callejón sin salida que generalmente conecta con el intestino grueso.

El apéndice se puede obstruir debido a una masa de materia fecal dura y seca (denominada fecalito), una inflamación de los ganglios linfáticos de los intestinos o incluso la presencia de parásitos. Cuando el apéndice se obstruye, se inflama y las bacterias de las heces pueden reproducirse excesivamente en su interior.

Si el apéndice infectado no se extirpa, puede acabar por reventar y diseminar las bacterias. La infección ocasionada por la ruptura del apéndice es muy grave, puede formar un absceso (una infección de pus) o extenderse por todo el abdomen (este tipo de infección se denomina peritonitis).

La apendicitis afecta en mayor medida a edades comprendidas entre los 11 y los 20 años y después de los 60,  pero puede presentarse a cualquier edad Es una de las causas más frecuentes de cirugía abdominal. La apendicitis no es contagiosa.

El dolor que produce la apendicitis normalmente empieza alrededor del ombligo y se desplaza hasta la parte inferior derecha del abdomen, justo sobre la cadera, se acompaña de falta de apetito, vómitos y cuando evoluciona puede presentar fiebre y el dolor se generaliza en todo el abdomen.

Es importante no automedicarse y acudir a valoración por un Cirujano, el cual realizará un examen clínico completo y solicitará exámenes de sangre, un ecosonograma y probablemente un estudio de rayos X (placa de abdomen).

De confirmarse el diagnóstico de apendicitis el tratamiento es quirúrgico, el cual se podrá realizar en forma abierta o laparoscópica, y se extirpa el apéndice en su totalidad. Cuando se realiza por vía laparoscópica se tiene una mejor visión de todo el abdomen y en caso de encontrarse otra anormalidad como por ejemplo sangrado de un folículo ovárico o embarazo ectópico, se puede resolver con las mismas incisiones.

La recuperación es muy noble, dándose de alta al paciente cuando camina y tolera la vía oral. Cuando se trata de una apéndice perforada el manejo puede cambiar, se puede requerir la colocación de un tubo de drenaje y dejar la herida de la piel abierta para evitar abscesos. El pronóstico en etapas tempranas es excelente, en etapas tardías cuando el apéndice se perfora requiere más tiempo de hospitalización y puede requerir más de una cirugía.