1. El peso de padecer obesidad

La obesidad con frecuencia es acompañada por la exposición a la presión relacionada con el peso y a los prejuicios de una variedad de fuentes, que van desde representaciones negativas de las personas obesas en los medios de comunicación a las dificultades interpersonales con los miembros de la familia y compañeros de trabajo. Esto puede conducir a resultados negativos en la salud física y fisiológica, y también se asocia con aumento de peso.

El prejuicio de la gordura o estigma de peso es una forma generalizada y cada vez más frecuente de discriminación social que involucra estereotipos negativos basados en el peso. La investigación indica que la mayoría de las personas con sobrepeso y con obesidad han experimentado alguna forma de estigmatización por este motivo. Además, las personas que no se han enfrentado directamente a la discriminación todavía pueden verse negativamente afectados por el estigma del peso mediante la internalización de los mensajes sociales negativos sobre la obesidad y el sobrepeso.

El prejuicio del peso como factor discriminatorio

No está claro por qué el estigma del peso va en aumento cuando otras formas de discriminación, como el racismo y la homofobia, son consideradas socialmente inaceptables. Si bien la tendencia a discriminar sobre la base de estereotipos no es un fenómeno reciente, el estigma del peso es una forma relativamente nueva de prejuicio, y no es universal, ya que en algunas culturas siguen considerando el exceso de peso como un signo de prosperidad o de alto estatus social. Se ha teorizado que los altos valores enfocados en el individualismo y la auto-determinismo pueden ser responsables, al menos parcialmente, junto con la tendencia actual de las representaciones estereotipadas de las personas con sobrepeso y obesidad en los medios de comunicación, que pueden producir un efecto exacerbando.

El estigma como patología surge cuando la enfermedad se percibe que está bajo el control del individuo. De manera similar, el estigma del peso ocurre cuando un individuo se considera como responsable de su propio sobrepeso o de su obesidad. De acuerdo con la teoría psicológica de la atribución, la gente posee una tendencia a atribuir rasgos particulares de personalidad a los individuos con el fin de explicar aspectos de su comportamiento o situación en la vida. Esto puede llevar a algunos individuos a ver a las personas obesas como seres codiciosos, poco inteligentes, poco atractivos, perezosos o carentes de auto-control, en lugar de reconocer el hecho de que la obesidad es un tema muy complejo que involucra una serie de factores genéticos, biológicos, ambientales y sociales.

Otra de las cuestiones que puede contribuir a la prevalencia del estigma del peso es la creencia generalizada de que la presión social puede ser eficaz para motivar a alguien a bajar de peso. Actualmente no hay evidencias que apoyen que esto sea cierto. De hecho, los intentos para avergonzar, desconcertar o cualquier otra presión para que la gente intente la pérdida de peso suele tener el efecto contrario, y la exposición a la estigmatización del peso hace que los individuos obesos corran un mayor riesgo de desarrollar una serie de graves problemas de salud física y psicológica.

La exclusión social y las representaciones negativas de la obesidad

El estigma del peso puede adoptar diversas formas de exclusión social, falta de respeto, comentarios inapropiados o burlas crueles, también cuestiones prácticas, tales como asientos, puertas o equipos médicos con tamaños muy pequeños, y las representaciones negativas de las personas obesas ofrecidas en los medios. Puede conducir a la disminución de las perspectivas de empleo y de oportunidades de educación, la discriminación por parte de los educadores y los cuidadores, y dificultades en las relaciones interpersonales. Estos factores a su vez puede contribuir al aumento de los niveles de estrés, ansiedad y una reducción generalizada en la calidad de vida.

Experimentar la estigmatización de peso se asocia positivamente con una mayor probabilidad de que se diagnostiquen trastornos por atracón, ya que muchas personas con sobrepeso y obesas muestran una tendencia a comer en exceso como una forma de lidiar con el estigma del peso. Las personas en esta situación también son menos propensas a practicar ejercicio regular, incluso después de estar controladas por factores como el BMI y la insatisfacción corporal.

Estar sometido a este prejuicio puede afectar a la salud física y psicológica mediante el aumento del estrés, que se asocia con el aumento de peso junto a otras numerosas consecuencias negativas para la salud. Aquellos que interiorizan los estereotipos negativos relacionados con el peso son particularmente susceptibles a los problemas de depresión, ansiedad, baja autoestima y cuestiones relacionadas con el cuerpo.

Las personas obesas pueden experimentar diversas formas de victimización relacional incluida la exclusión social, ser ignorados, rechazados o ser objetos de chismes o bromas desagradables. Esto puede provocar aislamiento, soledad y falta de apoyo social, que son factores de riesgo para la depresión.

El estigma de la gordura entre la familia y los amigos

Mientras que algunas personas reciben estímulos positivos para perder peso por parte de amigos y familiares, otros pueden encontrarse sujetos a prejuicios de peso dentro de casa, o incluso experimentar presión para mantener los malos hábitos alimenticios o intentos deliberados para confundir sus esfuerzos por sostener los cambios positivos de estilo de vida. La pérdida de peso después de la cirugía bariátrica puede conducir rápidamente a cambios en el estatus social, mejorar la auto-confianza y su físico, todo lo cual puede alterar la dinámica de las relaciones existentes. Esto puede causar envidia o inseguridad en los demás, que pueden tratar de sabotear su alimentación saludable y los programas de ejercicio, por lo que sugieren que la cantidad de pérdida de peso es demasiado extremo, son críticos con la elección de alimentos, deliberadamente sirven porciones demasiado grandes o preparan alimentos poco saludables en las comidas familiares.

Algunas personas pueden encontrar que sus amigos o familiares hacen de monitores y tratan de regular lo que comen, motivados por el deseo de ayudar. Sin embargo, es importante establecer modelos individuales de una alimentación sana sin la necesidad de intervención de los demás. Estas intervenciones pueden minar la confianza en la propia capacidad para hacer frente alrededor de la comida.

El apoyo social puede proteger contra el estigma del peso

Los individuos que experimentan altos niveles de apoyo social tienden a estar menos afectados negativamente por la exposición al estigma del peso y pierden grandes cantidades de peso después de la cirugía bariátrica. Contar con los amigos y la familia puede mitigar los efectos de la discriminación, reducir el estrés y mejorar el bienestar psicológico. Cuando la familia y los amigos son insolidarios, discuten cualquier preocupación o defienden los conceptos erróneos que puedan tener sobre la obesidad, la pérdida de peso o la cirugía bariátrica pueden ayudar, ya que las actitudes negativas a menudo son fruto de la ignorancia de los hechos o de preocupaciones fuera de lugar. Sin embargo, también es importante recordar que se encuentran disponibles otras fuentes de apoyo. Asistir a un grupo de apoyo bariátrico se asocia con una mayor pérdida de peso, y puede ser una fuente de consejos prácticos y de apoyo emocional. Los grupos y foros en línea también puede proporcionar acceso a la información y asesoramiento, así como facilitar el contacto con personas que enfrentan desafíos similares.

Mientras que ciertas relaciones pueden cambiar o ser difíciles de mantener después de una intervención bariátrica para perder peso, es típico de experimentar mejoras en el funcionamiento psicosocial después de someterse a esta cirugía, lo que conlleva una mayor actividad social y una mejora de las relaciones interpersonales en general. En los casos de graves dificultades de relación, puede ser adecuado buscar la intervención profesional en forma de asesoramiento, de mediación o de terapia familiar.